JoseM Puig

Blog personal

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El sofá más bonito del mundo

El proyecto internacional The World At Night, premia cada año el cielo nocturno más espectacular del mundo. En 2015, Dani Caxete presentó esta espectacular fotografía tomada en los acantilados de Loiba (Lugo) que pasó a convertirse en una de las mejores fotos del TWAN.

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TWAN. Dani Caxete

Más allá del impactante vista y la técnica empleada, un elemento de la fotografía pasó a cobrar un especial protagonismo, el banco. Este particular asiento de madera pronto alcanzó el título de “banco más bonito del mundo” logrando una frenética difusión en los medios informativos y RRSS.

Desde entonces, al banco de Loiba han surgido serios competidores a lo largo del litoral gallego. El último de ellos se instaló en el alto de Cedeira (Redondela) ofreciendo una panorámica majestuosa sobre la Ría de Vigo.

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Farodevigo.es

Parece ser que esta rivalidad por alcanzar el trono del “más bonito del mundo” sobrepasa fronteras y ya se ha convertido en un fenómeno vírico que llega incluso a la capital del Reino.

Esta misma mañana en Madrid me encontré con otro banco que intenta formar parte de este ranking tan singular. Lo encontré instalado en plena vía pública y se diferencia notoriamente de los anteriores toscos asientos de madera ya que se trata de un sofá de piel, blanco, más confortable y elegante que sus antecesores.

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Las vistas tampoco tienen nada que envidiar. Desde  “el sofá más bonito del mundo” se puede admirar la profundidad del color verde de una tela plástica sostenida por un laborioso cosido metálico en una alambrada. También se divisa el colosal cartel de una promotora urbanística que preludia una inminente edificación.

Creo que deduje correctamente el significado artístico de esta obra: Oda a la naturaleza artificial, artesanía, “progreso” urbanístico… Aunque tengo que reconocer que por un momento tuve serias dudas.

Incluso llegué a pensar que “el sofá más bonito del mundo” podría ser una una simple estafa cultural y realmente tratarse de un residuo urbano que, por dejadez humana o falta de adaptación a la normas comunitarias, fue abandonado por su propietario sobre la superficie de una acera en la que a duras penas pasaría ahora una persona en silla de ruedas.

A pesar de mi sentimiento receptivo, todas mis dudas se disiparon cuando me percaté que tan solo a 290 metros, 4 minutos a pie calculado con Google Maps, se encuentra un Punto Limpio Fijo del Ayuntamiento de Madrid.

Otra vez, este sofá volvía a ser “el sofá más bonito del mundo”.

Vivimos en Disneyland

Las redes sociales se hacen eco de la última campaña de Unicef que bajo el hashtag #Elviajedesuvida pretende despertar la conciencia europea respecto a la crisis de los refugiados. Según la agencia de la ONU para la infancia, desde el año 2015 ya son más de 300.000 niños refugiados en Europa, muchos de ellos solos. Además, una media de 2 niños mueren a diario intentando cruzar nuestras fronteras.

La zona comercial de Nuevos Ministerios es el escenario elegido para el rodaje del spot. Se trata de una de las zonas comerciales con más afluencia de España y también un importante área empresarial donde establecen su sede las grandes corporaciones.

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Fuente: Elconfidencial.es

Este es el emplazamiento que Unicef ha elegido para presentar su campaña. Un lugar protegido por una atmósfera de consumismo, capitalismo y mundo de negocios que parecen conjugarse a la perfección para alinear a los ciudadanos bajo una burbuja que los ciega de la realidad social a nivel local y mundial.

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Fuente: Elpais.com

Existe otro lugar con ciertos parecidos a Nuevos Ministerios. Se trata de Idomeni, una pequeña localidad de Grecia que linda con Macedonia.

Hasta aquí han acudido miles de personas, muchos de ellos niños. También está rodeado de tiendas, aunque más “modestas” que las del centro de Madrid por supuesto… Este lugar incluso cuenta con vías de tren por donde pasan las locomotoras aunque estas no realicen muchas paradas…

Idomeni y Nuevos Ministerios guardan algunos parecidos aunque también ciertas diferencias ya que tan solo en uno de ellos reina el hambre, la muerte, la desesperación y el olvido.

Para esta campaña, no hizo falta que el plató de Unicef se ubicase en el tercer mundo, igual porque las imágenes más duras sobre el drama de los refugiados se encuentren aquí y no más allá de nuestras fronteras.

La escena representa el egoísmo y la parálisis de una humanidad que alardea de su ignorancia, de su falta hermandad. Una sociedad bloqueada y negada a plantearse que en algunas ocasiones la desgracia de los otros pudiese provenir de las acciones de los primeros.

En Europa vivimos hipnotizados bajo el cálido abrazo capitalista que nos hace levitar en un estado de eterna hipnosis consumista. El hecho de haber nacido en Madrid y no en Damasco es un premio derivado del azar, el mismo que premia a los protagonistas de este spot con ese “fabuloso” viaje que les hace despertar de su sueño y negar la realidad para darse cuenta por fin que esto no es Disneyland.

Siria cumple cinco años de guerra, un conflicto que ha expandido sus efectos más allá de sus fronteras y que continúa provocando catastróficas consecuencias observadas con pasividad por parte de las élites mundiales.

Los ataques terroristas en París detonaron un aluvión de noticias que centraron el escenario informativo en Siria. Un país que agoniza año tras año, donde sus ciudadanos cumplen la condena de una interminable guerra civil de la que intentan escapar a diario miles de civiles.

Desde noviembre de 2015, Siria ya no solo un país en guerra, sino que se erige como principal objetivo militar para que el mundo moderno acabe con su nueva amenaza poniendo la mira en terreno sirio como centro neurálgico del yihadismo.

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Ciudad de Alepo, Siria. Fuente: EFE

El país no solo se reduce a evidenciar la destrucción de una doble guerra, una civil y otra mundial contra el fanatismo islámico, sino que esconde complejos y enmarañados procesos históricos que, sin necesidad de realizar un profundo estudio, nos revelan otro tipo de realidad.

Nuestra visión global se rinde ante lo evidente, nadando sobre la superficialidad y desechando la complejidad. La opinión pública debería dar un giro hacia esta banalidad y desarrollar un tipo de lectura que vaya más allá de los titulares profundizando en lo que se esconde detrás de cada noticia, el porqué, las causas y las razones ante tanta sin razón.

Una sin razón que comenzó en 1916 con la firma del acuerdo Sykes picot. Un reparto de tierras que propiciaba el control de los territorios de Oriente próximo por parte de británicos y franceses. Se levantaban así unas fronteras según intereses propios y beneficios coloniales sin pararse nin un segundo a pensar en las consecuencias que esto acarrearía a largo plazo.

Resulta realmente difícil borrar de nuestras retinas las imágenes de aquella trágica noche del 13 de noviembre cuando varios rehenes huían de la sala de conciertos Bataclan, desesperados por alcanzar la libertad, por sobrevivir.

Ese fue el punto de partida donde viró nuestro objetivo, retomando la situación de aquel país desde donde hasta el momento tan solo sabíamos que miles de civiles estaban huyendo de su patria, formando una densa marea de esperanza y supervivencia que enviste una y otra vez contra el rompeolas europeo.

París nos recortó la distancia de más de 4.000 kilómetros que lo separan de Damasco, una conexión interrumpida por la eterna barrera que divide a oriente de occidente.

Aquella siniestra noche se consumó la muerte de 89 civiles. Muchos de los supervivientes pudieron salir de aquel horror gracias a un estrecho callejón al final del cual no se levantaba ninguna frontera, ningún muro ni alambrada capaz de parar el flujo sanguíneo de sus venas.

Ese terror de viernes 13 es el mismo que late a diario sobre las fronteras europeas, con una pequeña diferencia, que aquellos refugiados parisinos no se toparon de bruces con ningún muro, sino con la tan anhelada libertad.

Con el triste aniversario de esta guerra se superan algo más de 270.000 muertos, aumentado exponencialmente  el número de civiles que buscan refugio en países occidentales. Unas cifras que deberían avergonzar a toda la humanidad y que avalan el dolor y la desesperación que se palpa a las puerta de Europa.

Para tomar conciencia de este conflicto sobran cifras y sobran palabras ya que día de hoy quizás estemos inmunizados de tanto titular. Quizás lo que nos falte por oír y leer sobre Siria sea el silencio y levantar la cabeza por encima de nuestra fronteras para ver qué está pasando al otro lado del muro.

 

 

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