Siete días

Ha comenzado el Eid al Adha, la mayor fiesta del Islam. Una celebración que emerge de la Sura 37.99-107 en la cual Abraham, en demostración de su fe y dando cumplimiento a una visión, se muestra decidido a seccionar el cuello de su hijo Ismael. Esta ejecución es frenada por la clemencia divina continuando el sacrificio, esta vez, con un carnero en el lugar de su heredero.

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Esta festividad, mundialmente conocida como la “Fiesta del cordero”, coincide a su vez con el alto el fuego en Siria recién acordado entre EEUU y Rusia. Un parón de siete días que espera ahuyentar de los titulares las imágenes tan atroces a las que fríamente nos estamos acostumbrando.

Sobre el terrero, se busca abrir vías seguras para que la ayuda humanitaria llegue por fin a los miles de civiles que agonizan entre las ruinas de ciudades como Alepo. Depende de las partes beligerantes que se consiga dar un soplo de aire fresco a los pulmones envueltos entre tanto polvo de arcilla y olor a pólvora quemada.

TOPSHOT - Smoke billows from buildings during an operation by Syrian government forces to retake control of the rebel-held district of Leramun on the northwest outskirts of Aleppo on July 26 2016 The Syrian Observatory for Human Rights said on July 26 loyalist troops had full control of the Leramun district after heavy clashes and reported fighting for neighbouring Bani Zeid which is also held by rebels AFP PHOTO GEORGE OURFALIAN

Siete también son los cielos, tierras y días que dispuso Allah, así como también las etapas que tardó en crear al ser humano. Un número cargado de significado en el Islam, asociado a esa divinidad que paró en el último momento el degollamiento de Ismael y que derivó a posteriori en una fiesta de repercusión mundial.

Aunque este alto el fuego es bien recibido planeará inevitablemente y de forma constante el fantasma de la incertidumbre debido a la delicada fragilidad y estabilidad de la zona.

Lo menos esperanzador es que después de esos días caducará la paz en Siria y quizás antes de lo que nosotros pensamos volveremos a ver con frialdad y lejanía imágenes de tormento sobre el desierto.

 

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